OpenAI marcará con una huella invisible el texto de ChatGPT en la UE: qué es textGrain y qué tan fiable es

October 26, 2026

El texto que escribe ChatGPT en Europa llevará pronto una huella que ningún lector puede ver. Según TechCrunch, OpenAI anunció el 5 de octubre de 2026 que añadirá una marca de agua invisible al texto generado por ChatGPT y por Codex en la Unión Europea, con el fin de cumplir la Ley de IA de la UE. El método se llama textGrain. Esta semana volvió a circular en medios en español, algunos con titulares que exageran su alcance, así que conviene repasar con calma qué es, cómo funciona y qué límites tiene.

Qué anunció OpenAI

Según TechCrunch y ActuIA, que se basan en el blog de OpenAI y en un informe técnico de 20 páginas, la marca se desplegará “en las próximas semanas” para los usuarios elegibles de todos los planes de ChatGPT y Codex, solo en la Unión Europea. No hay una fecha exacta. En la API, en cambio, los desarrolladores de todo el mundo pueden activarla desde el 5 de octubre para modelos seleccionados; está desactivada por defecto. ActuIA explica que se activa con un ajuste llamado “Text provenance” en los controles de datos de la organización o del proyecto, y no con un parámetro de cada petición.

OpenAI afirma que la marca no identifica al usuario y que no observó cambios significativos en el rendimiento de sus modelos al activarla. Son declaraciones de la propia empresa, y el análisis de la Cloud Security Alliance señala que no han sido validadas de forma independiente.

Cómo funciona textGrain

No es un símbolo ni caracteres ocultos. Según TechCrunch, funciona ajustando de forma sutil la elección de palabras del modelo, de modo que se crea un patrón que los lectores no perciben pero que un detector puede identificar. ActuIA detalla que no se añaden espacios invisibles: se sustituye parte de la aleatoriedad del muestreo por valores pseudoaleatorios derivados de una clave secreta y de las palabras anteriores. Como la marca está en las propias palabras, se mantiene si el texto se copia y se pega. TechCrunch añade que OpenAI lo desarrolló con investigadores de la Universidad de Pensilvania y de Yale.

El detector solo necesita el texto y la clave. Esa clave la custodia el proveedor, de modo que, al menos por ahora, un tercero no puede comprobar una marca por su cuenta.

Qué tan fiable es

Los números que publicó OpenAI, citados por ActuIA, con un objetivo de falsos positivos del 1 %, son estos. En un pasaje de unos 400 tokens, la detección ronda el 95 %. En uno de unos 200 tokens, el 80 %. La Cloud Security Alliance anota que la cifra base varía entre fuentes, de 92 a 95 %, porque los datos proceden de la prensa y no del informe técnico original. Un token equivale, de forma aproximada, a una palabra o a un fragmento de ella, de modo que 200 tokens son un par de párrafos cortos.

La edición humana reduce mucho la detección. Según TechCrunch, en una prueba de OpenAI, reemplazar el 10 % de las palabras por sinónimos hizo bajar la detección de cerca del 92 % al 66 %. ActuIA y la CSA recogen que, si se reescribe un cuarto del texto, cae al 17 %. Los casos más difíciles son los textos cortos, las respuestas matemáticas y los textos traducidos. Según ActuIA, OpenAI probó 500 mensajes en inglés traducidos a los otros 23 idiomas oficiales de la UE, con una detección que va del 42,2 % en rumano al 69,0 % en español, y reforzó la señal en los idiomas por debajo del 60 %.

Aquí hay un punto que algunos titulares han confundido. El 80 % no significa que ChatGPT vaya a detectar “el 80 % de los trabajos” de los estudiantes ni de los profesionales: es la tasa de detección en pasajes de unos 200 tokens que no han sido editados. Una nota publicada hoy por Qué! menciona esa cifra en su titular y no cita ninguna fuente primaria de OpenAI, por lo que conviene leerla con cautela.

Lo que la marca no demuestra

OpenAI es explícita sobre sus límites. En su documentación, citada por TechCrunch y ActuIA, advierte que la marca puede indicar que un sistema de OpenAI generó o procesó parte de un pasaje, pero no cuánto juicio, edición o creatividad humana hubo. Y añade que “la ausencia de una marca detectada no prueba autoría humana”. El texto puede ser muy corto, estar muy editado o venir de la IA de otra empresa.

La Cloud Security Alliance va más lejos y recomienda no basar decisiones laborales, de integridad académica o de pruebas únicamente en una marca de agua. Su nota recuerda que investigaciones académicas sobre otros esquemas, presentadas en la conferencia ICML 2024, mostraron que es posible falsificar o eliminar marcas con un coste estimado de menos de 50 dólares, aunque no se ha demostrado que textGrain sea vulnerable de la misma manera.

Quién puede detectarla

Al principio, el acceso al detector se limita a investigadores aprobados y organizaciones expertas, mediante solicitud, según TechCrunch y ActuIA. Esta última cita a instituciones como Cornell, ETH Zúrich y KInIT. Es decir, ni un profesor ni una empresa podrán, por ahora, subir un texto para saber si lleva la marca de OpenAI. Según ActuIA, OpenAI planea publicar textGrain como código abierto, aunque sin fecha.

El motivo: la Ley de IA de la UE

TechCrunch explica que las normas de transparencia de la Ley de IA de la UE entraron en vigor el 2 de agosto y exigen a las empresas que marquen el contenido generado de modo que otros sistemas puedan identificarlo. ActuIA precisa que se trata del artículo 50(2) del Reglamento (UE) 2024/1689, que aplica desde esa fecha. Según el mismo medio, los sistemas comercializados antes del 2 de agosto de 2026, como ChatGPT y Codex, tienen hasta el 2 de diciembre de 2026 para cumplir, por una norma posterior; la CSA advierte de que esa base jurídica procede de fuentes secundarias y recomienda confirmarla con asesoría legal.

Anthropic, Google, Meta, Microsoft y OpenAI se han comprometido a seguir el código de buenas prácticas de la UE sobre contenido generado por IA, según TechCrunch. Según la Cloud Security Alliance, ese código, publicado por la Comisión Europea el 10 de junio y de adhesión voluntaria, considera suficiente la marca de agua para el texto libre.

Cómo se compara con otros

ActuIA recuerda que Anthropic anunció el 14 de agosto una marca basada en SynthID-Text que se aplica de forma global, y que Google publicó SynthID Text como código abierto en 2024. TechCrunch añade que la decisión de Anthropic generó críticas de algunos usuarios de Claude. OpenAI, a diferencia de Anthropic, limita la marca al territorio donde la ley la exige, según ActuIA. TechCrunch recuerda también que, según The Wall Street Journal, OpenAI ya había desarrollado una marca de texto en 2024 pero no la lanzó, en parte por el temor a que los usuarios se pasaran a rivales que no la usaran.

Qué significa para usuarios fuera de Europa

Según las fuentes, el despliegue en ChatGPT y Codex se limita por ahora a la Unión Europea, y no hay anuncio de que vaya a extenderse a otras regiones, incluida América Latina. Lo que sí está disponible en todo el mundo es la opción de activarla en la API, para quienes desarrollan productos. Quienes usan ChatGPT desde fuera de Europa no deberían notar diferencias por ahora.

Lo que conviene recordar

La marca de agua es una herramienta probabilística, no una prueba. Sirve para indicar, con cierta probabilidad, que un texto largo y sin editar salió de un modelo de OpenAI, pero no sirve para acusar a nadie. Para los estudiantes, los redactores y las empresas, la lección práctica es que las reglas de transparencia sobre el contenido de IA avanzan, que los detectores seguirán siendo imperfectos y que lo más sensato es declarar el uso de IA cuando corresponda, en lugar de confiar en que nadie lo note.